En esta conversación nos adentramos en el universo literario de Elías Delgadillo, creador de la saga Fuego. Su más reciente entrega, El soldado de la nada (Vol. -1.5), es una precuela intensa que explora la guerra desde la voz de un niño huérfano y sobreviviente. Una historia que cuestiona la memoria, la violencia y las razones mismas de los conflictos humanos.
El origen del fuego
— ¿Cómo nació El soldado de la nada? ¿Fue un personaje, una escena, una herida personal… o la necesidad de hablar de la guerra desde otro lugar?
La historia nace de la necesidad de explicar el origen de un personaje relevante, alguien que haya vivido la guerra y que, al mismo tiempo, sea la viva imagen de su oposición. Un personaje que no ve el mundo como el resto.
— ¿Cuánto de este libro fue planeado desde el inicio y cuánto apareció en el proceso de escritura, como una explosión inesperada?
La historia de Bismark, el protagonista, se pensó primero como una narrativa interna dentro de la saga, pero decidí profundizar más en la guerra vista desde los ojos de un niño diferente a los demás.
— ¿Qué significa para ti ese “Vol. -1.5”? ¿Es una precuela, una memoria alterada o una grieta en el tiempo dentro de la saga Fuego?
Sí, es una precuela. La saga tiene un punto de origen en el Vol. 0. Este número negativo indica que es un antecedente y, al mismo tiempo, una microhistoria dentro del universo principal. La numeración puede parecer complicada, pero me permite ubicar con precisión dónde se ambienta cada relato.
Narrar la guerra desde el margen
— La novela no se ambienta en un país real, pero todo suena tristemente familiar. ¿Qué ventajas te dio trabajar con geografías imaginadas como Numiseria o la Gran Muralla Samírica?
Cuando se habla de fantasía, nadie lo toma como algo personal. Eso permite tocar cualquier tema sensible con mayor libertad, porque la gente piensa: “es fantasía, eso nunca ocurre”.
— En vez del héroe tradicional, eliges a un niño huérfano que crece entre ruinas. ¿Por qué contar la guerra desde esa voz frágil o rota?
Los conflictos son horribles, algo que nadie desea. Al contrario de lo que se vende, los primeros en ir al frente son siempre los más débiles y vulnerables. En la vida real no te vuelves más fuerte: solo aprendes a sobrevivir e ignorar ciertas ideas que te quieren imponer.
— ¿Dirías que es más una historia sobre la guerra o sobre lo que la guerra le hace a la memoria?
Es la memoria de un niño que vivió la guerra, y cómo allí se sembró su obsesión por acabar con ella.
— ¿Qué tipo de violencia te resultó más difícil narrar: la física o la emocional?
Ninguna. Soy insensible para escribir sobre lo visceral y lo horrible. Mis palabras nunca podrán acercarse a los horrores reales.
Ecos, cicatrices y memoria
— El protagonista recuerda su infancia, sus pérdidas, sus batallas internas… ¿Tuviste que conectar con alguna memoria propia?
El protagonista representa un recuerdo distante de mi infancia.
— ¿Crees que todo soldado es, en el fondo, un sobreviviente de sí mismo?
El soldado sabe que va a morir, pero quiere vivir para volver a ver a quienes ama. Y aunque acepta ese destino, hay una frase que siempre me acompaña: “Si la muerte nos sorprende, bienvenida sea”.
— ¿Qué papel juega el olvido en este libro?
Olvidar es una herramienta para sobrellevar la vida. A veces lo malo se queda grabado y lo bueno se borra, y ahí radica la tragedia de la memoria del sobreviviente.
Entre la crudeza y la poesía
— La prosa del libro es directa pero atmosférica. ¿Cómo encontraste ese tono?
Es mi filosofía de escritura: sin adornos. Es mi pecado, pero busco siempre ahorrar letras.
— ¿Te interesa incomodar al lector o acompañarlo en esa incomodidad que ya trae?
Nunca pienso en la incomodidad del lector. Solo muestro cosas que deben pensarse de vez en cuando.
— ¿Hubo alguna escena que te pesó emocionalmente al escribirla?
El final. Pensaba hacerlo más trágico, pero me limité a la perspectiva del protagonista. Aun así, hay un peso en ver cómo alguien muere desde adentro y que el destino no le conceda ni siquiera la liberación de la muerte.
El fuego que queda
— ¿Qué tipo de lector esperas que llegue a El soldado de la nada?
Quien quiera saber por qué la guerra, la milicia y la política son una basura, sin importar el ángulo desde el que se mire.
— ¿Qué te gustaría que quede en el lector al cerrar la última página?
Que entienda que la guerra surge de la política, y que la política se sostiene en ideales egoístas que deben ser erradicados.
— ¿Seguirás explorando el universo de Fuego?
Sí. Para mí, Fuego es mi proyecto más ambicioso. Aún no he publicado el Vol. 0, que será la piedra angular de la saga. Es un mundo de fantasía casi moderna lleno de tragedias, donde nadie busca ser héroe. Los personajes solo pueden cambiarlo a través de la violencia.
Con El soldado de la nada, Elías Delgadillo nos recuerda que la guerra no solo arrasa territorios: también destruye memorias, identidades y futuros. Esta precuela de la saga Fuego es, a la vez, una tragedia íntima y una reflexión colectiva.
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